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Artículo Primero

El desmantelamiento de los Derechos Humanos

Cierto es que nunca han terminado de cumplirse cabalmente. Pero al menos era extendido su respaldo como paradigma de la relaciones humanas

Publicado: 08/11/2022 ·
10:03
· Actualizado: 08/11/2022 · 10:03
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  • Derechos Humanos.
Autor

Rafael Lara

Rafael Lara está en la Asociación Pro Derechos Humanos, antes por las libertades... o donde fuere por los derechos de las personas

Artículo Primero

Modestas reflexiones con aquel articulo primero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

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El 26 de junio de 1945 se firmó la Carta de las Naciones Unidas. Más tarde, el 10 de diciembre de 1948, fue aprobada la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Ambas han constituido desde entonces los pilares de la arquitectura internacional que regula las relaciones entre naciones y el respeto obligado a la dignidad humana.

Probablemente quienes lean este articulo ya saben que en realidad hablan de libertad para que el mundo crezca estratificado en clases y desigualdades. Un mundo donde unos estén arriba por nacimiento, riqueza y derecho propio y en tanto otras personas les toca servir a los primeros

Cierto es que nunca han terminado de cumplirse cabalmente. Pero al menos era extendido su respaldo como paradigma de la relaciones humanas y cimiento de la articulación de las sociedades.

Pero esto ya comienza a no ser así. Proliferan gobernantes que cuestionan abiertamente la vigencia y pertinencia de los derechos humanos. Son los Trump, los Bolsonaro, los Erdogan, los Orban, las Meloni o los Putin. Y lo más preocupante es que cuentan con un importante respaldo popular como han demostrado las recientes elecciones italianas, las de Suecia o las de Brasil.

No se trata ya para ellos de modular un discurso que defendiendo con hipocresía los derechos humanos al tiempo promuevan su incumplimiento. Ahora se ha dado una vuelta de tuerca pues los derechos humanos son presentados como reivindicaciones de radicales y rojos, que -vienen a decir ultraderechistas de toda pléyade- limitan las libertades y suponen una traba para el desarrollo social, político o económico.

Probablemente quienes lean este articulo ya saben que en realidad hablan de libertad para que el mundo crezca estratificado en clases y desigualdades. Un mundo donde unos estén arriba por nacimiento, riqueza y derecho propio y en tanto otras personas les toca servir a los primeros.

Ya lo sabemos, es cierto, ahí a la mayoría no nos engañan, pero no lo pretenden en realidad. Lo que pretenden situarnos en otro marco. Uno en el que ya no podemos dar por sentado que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Si, el nuevo paradigma, el nuevo marco que quieren imponernos, no es sino el cuestionamiento de la modernidad (cuya expresión más elevada fue a Declaración Universal de los Derechos Humanos)para retrotraernos al viejo régimen de vasallaje.

En España esto es particularmente peligroso. Porque la restauración reaccionaria nunca ha terminado de irse, nunca fue derrotada y pervive de una u otra manera desde hace siglos en el aparato del estado e incluso en el “vivan las caenas” o en el “a por ellos” tan caro a determinados sectores sociales proclives a las derechas extremas.

Los ejemplos se multiplican y nos encogen el alma. Vemos con pavor la rebelión derechista del poder judicial contra la Constitución y contra el gobierno legalmente constituido. Contemplamos estremecidos como se encarcela a gente por cuestión de opinión, o por no agachar la cabeza cuando la policía te pega con la porra o por querer fotografiarlos, en tanto continua vigente la ignominiosa Ley Mordaza. Advertimos con miedo como medran las cloacas del estado en sus operaciones contra la democracia. Vemos, si nos dejan, como se blinda una monarquía esa si que símbolo de la restauración y del antiguo régimen.

Un buen ejemplo de cómo van consiguiendo imponer el maco ultraderechista es ver como un sector del PSOE se ha sumado al autobús de “hazte oír”. Lo peor no es ya siquiera eso, sino que ese sector de poder socialista naturaliza sin sonrojarse la negación de derechos a las personas trans o las trabajadoras sexuales.

Por ello ya no sorprende el crecimiento del discurso del odio, la justificación sin vergüenza de la masacre de inmigrantes en las fronteras o el racismo en una parte de los estamentos policiales.

Si, los derechos humanos están sufriendo una política de acoso y derribo, unplanificado ataque para cuartearlos y dejarlos sin vigor. Como en realidad este acoso y derribo está afectando al propio fundamento de la democracia, la defensa de los derechos humanos adquiere así una nueva profundidad y vigencia y del compromiso de las mayorías que creemos que el ser humano es sujeto inalienable de dignidad y derechos, dependerá que la tenga.

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